El formulario es la parte fácil
Casi cualquier sitio de marketing puede capturar una dirección de correo. Ese problema se resolvió hace una década.
Lo que falla es todo lo que viene después. El envío llega por correo a una bandeja compartida. Alguien lo ve esa tarde, o a la mañana siguiente, o después del fin de semana. Para cuando alguien responde, el comprador ya habló con dos competidores.
Luego está la falla más silenciosa. El lead llega sin ninguna pista de dónde vino. La campaña que lo generó no está vinculada al registro, así que la próxima conversación de presupuesto es una suposición disfrazada de informe.
Un formulario que recolecta no es un pipeline. Es una lista de pendientes de la que nadie se hace cargo.
